España dio un golpe de autoridad sobre la mesa en Los Ángeles al derrotar a Austria por 3-0. Con goles de Mikel Oyarzabal en los minutos 36 y 89, y de Pedro Porro en el 66, el equipo dirigido por Luis De La Fuente no solo aseguró su presencia en los octavos de final, sino que desplegó una versión brillante que la posiciona formalmente como uno de los rivales más fuertes y candidatos firmes a levantar la Copa del Mundo.
Desde el pitazo inicial el encuentro se planteó como un partido táctico de alta intensidad Ralf Rangnick, sorprendió con una propuesta más ofensiva de lo previsto, obligando a que el partido se jugara a un ritmo frenético, con constantes transiciones de área a área.
Luis de la Fuente supo mover sus piezas con paciencia y España comenzó a replegarse sutilmente para atraer la presión de los mediocentros rivales y, en cuanto estos saltaron, Dani Olmo encontró el espacio idóneo entre líneas para empezar a distribuir el juego con total libertad.
Tras una pausa de hidratación que ambos entrenadores aprovecharon para ajustar sus pizarras, España desató un auténtico vendaval ofensivo, se anuló un gol previo a Cucurella por una falta en el área, la insistencia española tuvo premio en el minuto 36, una combinación perfecta de juego asociativo, Pedri asistió, Álex Baena dejó pasar el esférico de forma inteligente y, tras un pase atrás de Cucurella, Oyarzabal definió con una frialdad absoluta para poner el 1-0.
En la segunda mitad Rangnick movió el banquillo buscando una reacción física e introdujo centímetros en el área con la entrada de delanteros como Arnautovic y Kalajdzic, la respuesta de España llegó precisamente por la vía aérea y de la forma menos esperada en el minuto 66, Pedro Porro conectó un impecable testarazo tras un gran servicio de Baena para firmar el 2-0 y estrenarse como goleador con la absoluta.


